Café Cairo

Cuando tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón. Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca

04 enero
1Comentario

Chinchetas en busca de sitio


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Veintiséis chinchetas buscan su sitio y se van desplegando por el mapa. Algunos ya han llegado a sus destinos y otros seguimos en transito, rodeados de maletas y sin saber aun que guardar en ellas mientras la cuenta atrás no concede descanso. Los primeros en tomar tierra han dejado sus primeras palabras. Nueva Delhi es una jungla acogedora para Nina y Alex solo tiene palabras para saludar a Bogota, la ciudad a la que acaba de llegar en compañía de Raquel, que, como ella ha escrito en Facebook, “estaaa en tierras colombianas y calidas”. “Pensaba que desde Bogota os querría igual, pero no, os quiero mas, conyo!”, añade. María y Carmen -la londinense- y Carlos también tienen nervios, tantos como los días que han ido anticipando este principio del viaje.

“Y entonces, un día, se acabó la cuenta atrás. Nunca hay suficiente espacio en la maleta. Nunca hay suficientes días antes de marcharse. Nunca hay suficientes palabras para despedirse…” Jael esta en Shangai. Y Carmen, su compañera sevillana, ha vuelto en el último momento a Roma. Va a ser verdad que todos los caminos conducen a…

Buen viaje a todos y ánimo

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One Response to “Chinchetas en busca de sitio”

  1. wadi dice:

    Bom comienzo de aventura!
    Kavafis te diría:
    Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

    debes rogar que el viaje sea largo,

    lleno de peripecias, lleno de experiencias.

    No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

    ni la cólera del airado Posidón.

    Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

    si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

    emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

    Los lestrigones y los cíclopes

    y el feroz Posidón no podrán encontrarte

    si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

    si tu alma no los conjura ante ti.

    Debes rogar que el viaje sea largo,

    que sean muchos los días de verano;

    que te vean arribar con gozo, alegremente,

    a puertos que tú antes ignorabas.

    Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

    y comprar unas bellas mercancías:

    madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

    y perfumes placenteros de mil clases.

    Acude a muchas ciudades del Egipto

    para aprender, y aprender de quienes saben.

    Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

    llegar allí, he aquí tu destino.

    Mas no hagas con prisas tu camino;

    mejor será que dure muchos años,

    y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

    rico de cuanto habrás ganado en el camino.

    No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

    Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

    Sin ellas, jamás habrías partido;

    mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

    Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

    Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

    sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

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